Las claves para un buen negocio

Cuando el dueño o emprendedor no siente “pasión” por lo que hace y por su negocio, cuando ya no experimenta ese sentimiento de logro que va más allá del mero interés económico. Si esto sucede, es fácil comenzar a ver el negocio como una carga, lo cual hará que se le trate con descuido, afectando inevitablemente los resultados financieros.

La dinámica de la pasión por un negocio

Normalmente los emprendedores aman su negocio, les ha hecho sentir orgullosos si prospera y les hará sentir asolados si muere. Y esto va mucho más allá del simple interés monetario. No son mercenarios que hacen lo que hacen solo por el dinero. Aunque puede pasar que un emprendedor se “desenamore” de su negocio, es poco común que ocurra.

Sin embargo esta dinámica de ver nacer, crecer y consolidar un negocio, a veces no se da cuando se hereda un negocio, cuando se adquiere mediante un traspaso, o cuando se compra e instala una franquicia. En estos casos el nuevo dueño recibe un negocio ya estructurado, quizás con un potencial económico interesante, pero con el cual no ha establecido ningún vínculo de apego como el del emprendedor que arranca desde cero. Ese vínculo de pertenencia contribuye enormemente a reforzar en un nuevo emprendedor la innovación, el entusiasmo, la persistencia, la tolerancia al riesgo y a la frustración, así como su deseo de hacer crecer el negocio aunque deba “remar contra corriente” para alcanzar su visión.

Si el dueño no demuestra interés y entusiasmo por el negocio, ¿cómo espera que lo demuestren los empleados y, lo más importante, los clientes?, y sin clientes interesados y entusiasmados, ¿cómo espera tener buenos resultados financieros?

No hay que dejar de lado el aspecto económico, pero este no debe ser el único factor a considerar. A menos que esté en el negocio de fusiones y adquisiciones de empresas que cotizan en bolsa, si hace eso comprobará de la peor manera que un negocio no es como una cuenta de ahorro en la que se deposita una cierta cantidad de dinero, y sin esfuerzo mes con mes el banco invariablemente nos regresará intereses.

El negocio debe tener la capacidad de apasionarnos, de inspirarnos a tratarlo con respeto y con amor, dedicándole tiempo y empeño, y en esa medida nos recompensará en lo económico. Esto es algo totalmente subjetivo, pero ocurre.

¿Qué hacer si no hay “química” con el negocio?

Al igual que ocurre entre las personas, si no hay química entre usted y su negocio, no hay mucho que hacer. Si como pequeño empresario no está enamorado de su negocio, déjelo, así de simple. Suena duro, pero no desperdicie tiempo, dinero y esfuerzo en algo que no le gusta, que no le llena o que no va con usted. Mejor busque algo que si le apasione e invierta en ello. Los negocios son fríos y demandan decisiones frías. Por ello, si le han heredado o traspasado un negocio y no siente “química” por él, mejor traspáselo cuanto antes, si no tendrá que hacerlo una vez que ya se haya desacreditado y obtendrá menos por él. Ahora que si le gusta y apasiona lo que hará, siga adelante, después de un periodo de aprendizaje lo más probable es que le irá bien.

El caso particular de las franquicias

Se habla de que las franquicias son un negocio “llave en mano”, probado, y que en promedio tienen grandes probabilidades de éxito; y es verdad para la mayoría de las franquicias serias. Sin embargo esto no quiere decir que la química esté garantizada. Esto se debe a que tanto las personas como las franquicias, tienen estilos y “formas de ser” diferentes.

No es el propósito de este artículo describir las características que debe tener una franquicia como modelo de negocio, en general todas las franquicias serias cumplen ciertos requisitos mínimos en ese sentido, sin embargo aquí estamos hablando de estilos y preferencias, de “química” entre el modelo de negocio y quien piensa operarlo.

Para algunos franquiciadores esto llega a ser de mucha importancia, siendo muy selectivos con los nuevos franquiciatarios, dando preferencia a aquellos que estarán directamente involucrados en la operación del negocio, sobre aquellos que simplemente desean invertir su dinero en algo que les de una renta segura. Al igual que con una persona, para “enamorarnos” de nuestro negocio tiene que llamarnos la atención primero. Al adquirir una franquicia es altamente recomendable que ésta, vaya con su estilo y expectativas, si no, difícilmente se “enamorará”. Y eso se reflejará en el desempeño del negocio.

Por ello si piensa invertir su dinero adquiriendo una franquicia, vale la pena que se pregunte antes de decidir:

• ¿Me identifico con el concepto, valores, productos y servicios de este modelo de negocio?

• ¿Yo mismo sería cliente de mi establecimiento y porqué?

• ¿Creo genuinamente que estaré resolviendo una necesidad real de mis clientes con el producto o servicio que ofreceré?

• ¿Me siento a gusto con todas las condiciones que deberé cumplir con base en el contrato que firmaré?

• ¿Estoy dispuesto a dar mi propio tiempo y esfuerzo para consolidar mi inversión en este negocio?

Si no puede responder con un “sí” a todas estas preguntas, tal vez deba evaluar otras opciones. No se precipite ni se desespere, no existen soluciones “mágicas” para que un negocio sea exitoso, ni siquiera las franquicias, ya que existen factores aparentemente no tan importantes, pero que pueden hacer la diferencia; factores como el de qué tanta “pasión y química” sentimos como emprendedores o empresarios hacia nuestro negocio. Recuerde que un buen modelo financiero proyectado a 5 años nunca reemplazará la pasión y el empeño de un emprendedor a la hora de enfrentar obstáculos y sacar adelante un negocio.

 

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