¿Cómo enseñar a estudiar a los chicos?

Una de las mejores motivaciones para el estudio es encontrar la mejor técnica para estudiar. El estudiante que logra estudiar entiende lo que estudia, sabe captar lo esencial de cada tema y es capaz de expresarlo de forma sintética; convierte el contenido de cada libro en una serie de respuestas para las preguntas que formula previamente. Este estudio activo, reflexivo, dialogado, está lleno de retos y de descubrimientos personales. Es, además, un estudio con rendimiento, con buenos resultados en relación con el tiempo empleado. Todo ello es estimulante para quien lo realiza.

Por el contrario, el estudiante que no sabe estudiar aprende de forma memorística (recordar y repetir lo estudiado de modo literal y sin comprenderlo). Además, cuando estudia no subraya, no hace preguntas, no consulta el diccionario, no hace esquemas. En estas condiciones no obtiene rendimiento del tiempo empleado y el estudio se convierte en una tarea mecánica, sin sentido, y que por lo tanto no deja nada más que perdida de tiempo.

Para enseñar a estudiar a los chicos hay que enseñarles a leer de modo comprensivo los temas que estudian, de forma que se enteren de lo que allí se dice. Para ello es útil hacerles preguntas de comprensión de lo leído y no hacerlos repetir la lección. La lectura comprensiva se facilita mejorando el vocabulario de quien lee .Por esto es importante fomentar en los chicos el uso del diccionario como recurso en el estudio habitual, y de enseñarles a manejarlo correctamente.
Es fundamental también enseñar a los chicos a encontrar la idea principal del texto que se está estudiando, cada párrafo y a subrayar lo más relevante. Las ideas subrayadas serán la base para que los chicos elaboren un esquema de cada tema estudiado. La técnica del esquema sirve para todo tipo de asignaturas. Su elaboración hace de cada tema una sesión de estudio activo y reflexivo.

Los esquemas son, además, muy útiles para el estudio de repaso, porque en ellos se pone lo fundamental y en muy poco tiempo. Los esquemas también son importantes en el momento de los exámenes ya que favorecen el recuerdo de las ideas más importantes y la relación que existe entre las mismas.

En cuanto al método de enseñar a estudiar, es aconsejable recurrir más a la práctica que a la teoría por ejemplo, enseñar a subrayar, subrayando el tema del día, realizar un cronograma con los temas a estudiar cada día. También conviene no asignar una determinada forma de estudiar, hay que adaptarse al estilo y forma de cada chico, porque cada uno tiene sus tiempos. Aun cuando la enseñanza de éstas y de otras técnicas de estudio corresponde también a los profesores, enseñar es enseñar a aprender, la orientación de los padres es un complemento necesario, sobre todo porque las sesiones de estudio personal y la realización de los deberes escolares suele hacerse en el hogar, es importante que los docentes dialoguen con los padres sobre sus hijos.

Ya que en el momento en el que surgen las dudas y las dificultades quienes están presentes son los padres, y no los profesores. Todo ello lleva a que el estudio sea la ocasión para el trato personal entre padres e hijos y para el logro de objetivos relacionados con la educación Pero los padres no deben orientar en todo. A veces la mejor ayuda es aconsejar al chico que comente el problema surgido con un profesor, con un hermano mayor o con un amigo. Los padres que estimulan a sus hijos en el trabajo de estudiar valoran más el esfuerzo que los resultados obtenidos: - Prefieren exaltar lo que los hijos hacen bien que criticar lo que hacen mal; - exigen de forma realista y comprensiva (de acuerdo con la capacidad de cada hijo y sin hacer comparaciones entre los hermanos); - evitan las ayudas innecesarias; - saben aconsejar sin imponer su punto de vista es importante no imponer formas de pensar; - premian en ocasiones no en forma material el trabajo bien realizado.

Uno de los factores que más estimulan a los chicos es la preocupación usual de sus padres por este tema del estudio, pero esta preocupación no debe ser una obsesión, ni un martirio para los chicos. Es motivador para los hijos que sus padres hablen con los docentes, con el fin de intercambiar información sobre lo observado en casa y en el centro educativo. También para establecer criterios y objetivos de mutuo acuerdo. Para los hijos es estimulante el ejemplo de los padres que leen y estudian; el esfuerzo de los padres para que en casa exista ambiente de estudio; la ayuda de los padres es muy importante para los chicos que realmente desean estudiar ya que constituye una motivación extrínseca.

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