LAS EVALUACIONES

¿Qué son los exámenes?

Loa exámenes son una herramienta que se utiliza para evaluar desde el punto de vista objetivo. Actualmente los principales objetivos de la evaluación se centran en el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo del alumno, evaluar ya no es sinónimo de una prueba o un examen. El examen es una herramienta artificial porque el único objetivo que tiene es calificar, lo único que hace es empobrecer el aprendizaje, ellos por si solos no pueden definir el conocimiento puesto que los estudiantes frente a un examen se encuentran muy presionados. Pero aunque sean considerados una herramienta de evaluación estresantes siguen existiendo.

Al final de los cursos, y en ocasiones también el inicio, viene especialmente marcado por los exámenes. El verano es un paréntesis que debe permitir recargar las baterías de cara al curso siguiente y preparar en su caso las asignaturas pendientes.

Tres elementos afectan directamente al resultado de los exámenes: la preparación, el autocontrol y el desempeño eficaz al realizar la prueba. Lo lógico es experimentar cierta tensión y nerviosidad ante una situación en la que se está siendo evaluado. La elevación del nivel de activación del organismo es una respuesta natural de éste que le predispone a la acción. Un estudiante excesivamente tranquilo puede fallar por exceso de confianza. Aunque lo más frecuente es encontrarse con el caso contrario: demasiados nervios. El elevado nivel de tensión afecta tanto al rendimiento en la preparación como a la realización de la prueba.

El secreto no está tanto en evitar los nervios como en saber controlarlos y canalizarlos adecuadamente. La tranquilidad y la serenidad, normalmente son resultado de una adecuada preparación, son un arma poderosa a la hora de afrontar los exámenes.

Esta en nosotros controlar los factores externos que pueden aumentar nuestra ansiedad y nuestro nerviosismo. Debemos empezar por eliminar el miedo poco racional a los exámenes y mentalizarnos en positivo sobre nuestra capacidad, ser capaces de decir que podemos afrontar la situación y preparación. Se trata de una condición esencial. El estudiante que insiste en repetirse frases del tipo: "qué mal lo llevo", "me va a tocar lo que no he estudiado", "me voy a quedar en blanco", "voy a suspender"... acaba arruinando finalmente sus propios recursos para realizar correctamente el examen. Estudiar desde el primer día, a partir de una adecuada programación del estudio, permite evitar llegar apurados de tiempo a la fecha del examen, teniendo que darse el atracón de último momento intentando memorizarse todo un libro en un día. La víspera se puede aprovechar para repasar, atar algún cabo suelto, clarificar alguna idea, o realizar algún esquema de última hora.

Hay que descansar lo suficiente para llegar al examen en buenas condiciones físicas y mentales. Podemos elaborar una lista de comprobación de todo aquello que tenemos que llevar, evitando así olvidar lápices, calculadora, pilas de repuesto, diccionario o material de consulta, documentos de identidad.

Al preparar las pruebas es necesario tener en cuenta cómo se va a evaluar; si se va a realizar una prueba objetiva, de desarrollo, un examen oral, prácticas, trabajos. Y conocer igualmente cuál es el sistema de puntuación: cómo se va a valorar cada parte o pregunta, si descuentan los errores, si hay partes opcionales o voluntarias. Hay que tener claro cuales son las pautas de evaluación y estas deben ser brindadas por los docentes de ante mano.


Autoevaluación

El docente tiene él deber de evaluar para conocer y el alumno tiene el derecho de ser informado y de participar en la toma de decisiones que lo puedan llegar a afectar para aprender. De esta manera el docente al recoger información promueve la autoevaluación. La autoevaluación es un aspecto importante del proceso de enseñanza y aprendizaje ya que promueve la autocrítica del alumno. El alumno tiene que ser consciente de que hay que profundizar en el conocimiento de la materia, buscando obtener buena nota. Estudiar lo justo para aprobar es asumir un riesgo importante. Según se avanza en el estudio de la materia podemos ir entresacando posibles preguntas de examen con objeto de autoevaluarnos. Estas pruebas diseñadas por nosotros mismos, junto a la realización de las utilizadas en años anteriores, son en general una buena garantía de dominio de la materia y del propio examen.

Es necesario confirmar previamente el lugar, día y hora, para llegar con precisión y antelación suficiente al lugar del examen. En esos momentos no es muy adecuado hablar del examen con los compañeros o ponerse a repasar ya que ponerse a repasar puede poner en dudas algunos temas que ya están estudiados. Hay que tranquilizarse y evitar el "histerismo" propio. Y es aconsejable tranquilizar, o incluso evitar, a aquellos compañeros "nerviosos" ya que los nervios se transmiten de una persona a la otra, hay que demostrarles que son incapaces de controlar su ansiedad, la transmite a los demás con sorprendente facilidad y rapidez.

Evaluaciones de tipo test.

Las pruebas tipo test requieren para su preparación de un estudio absoluto y minucioso de toda la materia. Su preparación difiere de las pruebas de desarrollo, ya que se pone en juego principalmente la memoria de reconocimiento.
Una vez delante de la prueba conviene leer detenidamente tanto los enunciados como las consignas. Ante dos alternativas muy similares se deben analizar los enunciados que marcan la diferencia. Ante dos alternativas correctas habría que marcar la que resulta más correcta en función del enunciado. Si, entre varias alternativas, encontramos dos que resultan contradictorias, es obvio que una de ellas es la correcta.

Ante preguntas sobre las que se tiene duda conviene no detenerse excesivamente, pasar a la pregunta siguiente e intentar responderla más adelante, en una segunda vuelta que nos permitirá también confirmar que no hay errores en las contestadas inicialmente.
A la hora de efectuar la corrección los errores suelen ponderarse en función del número de alternativas de respuesta. La formula que generalmente se aplica es: A - (E / n-1). Al número de aciertos (A) se resta el resultado de dividir el número de errores (E) por el número de alternativas menos una (n-1). Así, en el caso de dos alternativas de respuesta, cada error descontaría un acierto. Con cinco alternativas, por ejemplo, cada cuatro errores descontarían una respuesta contestada correctamente, esto significa que responder una bien y otra mal equivale a tener cero punto.

Según este sistema de puntuación, a mayor número de alternativas y mayor conocimiento del tema, más aconsejable resulta asumir el riesgo de marcar la respuesta. En cualquier caso, antes de entregar la prueba es conveniente realizar una revisación. Con frecuencia los nervios y la precipitación impiden leer despacio y detenidamente los enunciados de las preguntas. Desafortunadamente éste es el origen de muchos suspensos en estudiantes que, sin embargo, iban bien preparados.
También es fundamental entender y responder a lo que realmente se nos solicita: "resume, justifica, desarrolla, compara...", generalmente cuando no se responde lo que se pide el docente lo considera fuera de tema y no lo corrige. Si se tienen dudas sobre el enunciado podemos pedir una aclaración.

Por otra parte, hay que tener muy claro de qué tiempo disponemos para realizar la prueba. Debemos repartirlo y controlarlo adecuadamente: un breve tiempo inicial para planificar la respuesta y hacer un esquema mental, un tiempo para desarrollar el contenido y responder, y un tiempo final de revisión. Hay que aclarar que no tiene sentido meterse con una pregunta que nos cuesta y seguro nos va a llevar mucho tiempo para terminar sin responder las otras preguntas.

Como expresar las ideas.

La persona que corrige nuestro examen obtiene información la forma que tenemos de expresar las ideas. Hay que mostrar claridad, precisión y rigor, cuidar la gramática y la ortografía, estructurar las ideas adecuadamente, utilizar una escritura legible. Podemos incluso destacar algunas palabras clave para facilitar la corrección.

La prolijidad en la presentación también es importante. En caso de error, antes que borronear o utilizar paréntesis que pueden dar lugar a confusión, es aconsejable aplicar líquido corrector o tachar las palabras por encima con una sola raya horizontal.

Conviene responder, si es posible, a todas las preguntas, aunque sólo podamos poner un breve esquema. Una pregunta sin nada escrito equivale ya de entrada a cero puntos.
En ocasiones puede ocurrir que nos quedemos "en blanco" ante alguna de las preguntas; en ese momento es especialmente necesaria la serenidad. La información está allí solo hay que dejar que fluya, no hay que precipitarse. Tan solo es cuestión de esperar con tranquilidad a que el recuerdo llegue, y en pocos segundos muy probablemente podremos recuperar la información.
Aunque hayamos terminado el examen podemos aprovechar todo el tiempo disponible para su realización, revisando detenidamente el contenido. Aún estamos a tiempo de modificar cualquier error que se nos haya podido pasar.

Los exámenes orales, al igual que el estudio de las ciencias y la realización de pruebas numéricas, requieren también un tratamiento específico tanto en su preparación como en su ejecución. Un consejo para concluir: una vez que se conoce el resultado del examen, si no se está conforme con la nota no hay que dudar en acudir a la revisión; es además una oportunidad de aprender y mejorar para la siguiente prueba.

Google
 




Cyber Map | Contáctenos | ©2008 El Vuelo del Fenix