PROBLEMAS Y MITOS DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

El conocimiento científico a lo largo de la historia ha estado rodeado de mitos, los cuales hay que desmitificar. Los problemas de la ciencia han creado estos mitos.

Primer problema del conocimiento científico:
El primer problema hace referencia a que no existe una adecuación perfecta entre las teorías y los hechos. No se puede formular una respuesta satisfactoria en unas pocas páginas. Los filósofos de la ciencia y los mismos científicos han escrito miles de páginas sobre este tema sin llegar a perfeccionar una teoría que fuese a la misma vez precisa, completa y realista. Si la historia de la ciencia ha podido sacar a la luz un "hecho" importante, es sin duda que jamás existe una adecuación entre estos hechos y las teorías. A partir de los hechos no se llega a una ley general. Hay cosas que necesitan de muchos casos y de muchas observaciones y otros por ejemplo no como es el caso de la bomba atómica en donde con una sola se pudo comprobar que moriría mucha gente. Muchas veces los hechos se convierten en teorías, las teorías mejor confinadas son las precarias y pobres, cuando estas no cumplen con la necesario nunca resuelven todos los problemas pero si la mayoría, entonces es la mejor que se tiene aunque no resuelva todos los problemas. También las teorías aunque no sean las mejores pueden imponerse, en este caso es cuando están del lado del poder como es el caso de la teoría de Newton la cual logró imponerse como ideología, la cual hoy sabemos gracias a Einstein que no es correcta, pero en su época fue aceptada por el poder dominante que era la Iglesia.

Segundo problema del conocimiento científico:
El segundo problema plantea que entre las teorías y los hechos siempre hay un desfazaje, porque los hechos pueden ser explicados por varias teorías diferentes. Por ejemplo la teoría del origen del hombre es un tema de corte filosófico también, pero científicamente está la teoría de la evolución de la cual a su vez hay varias teorías diferentes. De forma ideal los hombres de ciencia tienen como objetivo sacar a la luz el funcionamiento real de la naturaleza, y esto les lleva, en particular, a multiplicar los cuestionarios sobre todo los que se pueden observar y experimentar. En este sentido los hombres el método científico expresa cierta verdad: los hombres de ciencia tienen un proyecto preciso y respetan determinadas normas. Sin embargo hay que mostrar la diferencia entre la ciencia ideal y la ciencia efectiva, que muy a menudo está muy lejos de la perfección.

Tercer problema del conocimiento científico:
Es muy raro que los hechos confirmen de forma completa e inmediata la validez de una teoría, ya que los hechos positivos es casi siempre posible oponer hechos negativos (desfavorables a la teoría que se comprueba). También puede suceder que algunas teorías sean rechazadas en el mismo instante que aparecen, pero esto no les impide prosperar. Este es el caso como ya mencionamos de la teoría de Newton que siempre ha debido enfrentarse a anomalías, pero los newtonianos tenían fe y se decían que, algún día, diversas mejoras les permitirían triunfar sobre esos enigmas.

Cuarto problema del conocimiento científico:

Una de las paradojas a las que se llega es que los mismos hechos pueden sufrir diferentes evaluaciones, si esto sucediese tal como lo afirman las formulaciones del método científico, estas evaluaciones deberían considerarse condenables. Así lo exige el gran ideal de la objetividad: los científicos deben abstenerse de manifestar sus preferencias personales, de hacer intervenir en sus investigaciones prejuicios filosóficos, de privilegiar tal o cual teoría sin una justificación racional.

Al evaluar los hechos el científico no puede ser subjetivo. Este estado de perfecta naturalidad, por desgracia muy a menudo es irrealizable. En el caso de la teoría de la deriva continental, por ejemplo resulta muy claro que las apreciaciones personales han desempeñado un papel repetidas veces. Esta teoría ya había sido formulada en 1915 por Alfred Wegener, según él los continentes podían desplazarse, hundirse o levantarse. Con el transcurso del tiempo perfeccionó su hipótesis al multiplicar los argumentos geodésicos, geofísicos, geológicos, paleontológicos, biológicos, etc. Muchos expertos permanecieron a la expectativa durante varios decenios, todo el problema consiste en saber si las críticas eran verdaderamente fundadas. Hoy día es posible afirmar que las piezas de convicción de Wegener eran "insuficientes" y ha sido necesaria la teoría de la tectónica de las placas para persuadir racionalmente a los investigadores. En realidad aquí intervinieron las preferencias personales: habían quienes estaban a favor y quienes estaban en contra sin aportar ningún criterio absoluto y es sumamente difícil afirmar que unos tenían razón y otros no.

Los científicos talvez no lleguen a la verdad absoluta (lo que por una parte pondría fin a la investigación científica), pero resuelven un gran numero de problemas. Con el transcurso del tiempo, se establece una selección de teorías, aunque este saber sea siempre parcial y susceptible de modificaciones, resultaría vano impugnar radical y globalmente la fecundidad del trabajo de los investigadores. Cualesquiera que sean los fallos o el error, la institución científica tiene por así decirlo un funcionamiento científico y un rendimiento apreciable. No se trata de negar los méritos y los logros de la ciencia y sus servidores, sino de adoptar cierta actitud crítica ante la imagen que con frecuencia se ofrece. A pesar de los trabajos realizados por los historiadores de la ciencia siempre están en auge un cierto número de mitos. Mitos que presenta el método experimental como el único que garantiza casi automáticamente el valor de los resultados.

Primer mito del conocimiento científico:
La objetividad del científico constituye un ideal, la objetividad como ideal no está mal, lo que es incorrecto es reconocer que la ciencia es objetiva. La objetividad es un ideal que no se alcanza. Los artistas intentan interpretar la naturaleza y los científicos solo la describen no escuchan su propia voz. Estamos lejos de una ciencia que describa la naturaleza tal cual es, se intenta dar una imagen del científico que no existe, el como un sabio con un espíritu puro, frío, neutro y objetivo que se mueve en un vacío cultural e ideológico perfecto.
La visión más simplista del método experimental reconoce dos fases, una de ellas es la elaboración de una hipótesis y la otra es su confirmación, la segunda fase es la que marca el triunfo. Pero hay teorías que pueden verse desde diferentes puntos de vista, por ejemplo la historia es una sola pero puede ser interpretada de diferentes maneras según la persona.
Hablar de la objetividad de la ciencia es hablar de la objetividad del científico.

Segundo mito del conocimiento científico:
Según una presentación mística el sabio (científico) es un vidente, es un observador paciente y atento, una humilde abeja que anda en el inmenso campo de la experiencia. El verdadero científico no tiene necesidad de inventar, el verdadero científico no es subjetivo. Es una visión del científico como un sabio que lo sabe todo y lo sabe bien, es una humilde abeja porque es un gran trabajador en beneficio de la comunidad, no le interesa el bien propio. Pero en realidad el científico es una persona como cualquier otra con sentimientos, con necesidades y que está inmerso en una sociedad. También en el está presente el inconsciente, y este se caracteriza por ser atemporal, no existen los valores morales, existe el principio de contradicción y sólo busca satisfacer sus necesidades.


Tercer mito del conocimiento científico: Todo sucede como si la ciencia fuese una actividad sagrada y protegida por estrictos tabús, muchas veces la ciencia ha sido descripta explícitamente como religiosa. Así el astrónomo Camille Flammarion a fines del siglo XIX, evocaba de forma grandiosa el papel que debía desempeñar la ciencia en "el mundo del espíritu" al poner el slogan verdad, luz, esperanza, utilizaba la dialéctica de lo puro y de lo impuro en beneficio del conocimiento científico.

La religión cósmica es una fuerza interior, es como creer en uno mismo en beneficio de la humanidad. La religión cósmica no es lo mismo que ser católico, Einstein se consideraba panteísta que creía en la existencia de un Dios en toda la naturaleza. No se ve a la ciencia y a la religión como opuestas sino como complementarias. "Dios no juega a los dados" nada está librado al azar, todo está escrito en la propia naturaleza, todo es provocado por causa y efecto. Einstein no comparte la objetividad del científico, pero si comparte la objetividad del científico, pero si considera que es este es el que debe descubrir las leyes de la naturaleza y debe estar guiado por una religión cósmica. La ciencia es una actividad sagrada que le da un carácter superior frente al arte.

Cuarto mito del conocimiento científico: El cuarto mito es el creer que el investigador parte de la nada, de una especie de vacío teórico. Para realizar una investigación es necesario haber reflexionado sobre lo que se quiere observar, esta preparación teórica constituye una necesidad. Para poder interrogar a la naturaleza es necesario definir preguntas, recurrir a diversas nociones que permitan los análisis, la creación de modelos, las formulaciones y las investigaciones basadas en los hechos, es decir observaciones y experimentaciones.

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