La Diabetes

Durante la digestión el producto de los carbohidratos o glúcidos es la glucosa la cual pasa a la sangre para poder ser asimilada por las células del organismo y en las mitocondrias celulares liberar la energía y almacenarlas en las moléculas de ATP para poder ser utilizadas por las células en sus procesos vitales.

Estas moléculas de glucosa luego de pasar a la sangre necesitan tener la "llave correcta" para poder "abrir la puerta de la célula". Esta "llave" que permite la entrada de glucosa a la célula es la Insulina. La insulina es una hormona que se genera en el páncreas, más precisamente en los islotes pancreáticos. La insulina se compone de 51 aminoácidos distribuidos en dos cadenas, una de 21 aminoácidos llamada cadena A y otra de 30 aminoácidos que es la cadena B. El estimulo más importante para la secreción de insulina es el aumento de la concentración de glucosa en la sangre. Por este motivo es que después de las comidas aumenta la secreción de insulina. Las células beta del páncreas son capaces de reconocer la molécula de glucosa y los productos metabólicos que de esta molécula derivan. La respuesta de la célula beta a la presencia de glucosa se verifica en dos etapas: una primera etapa rápida que libera una pequeña cantidad y una segunda etapa tardía en la que se libera el resto en forma gradual.

La diabetes:
es una enfermedad que consiste en una deficiencia en la secreción de la insulina. La insulina acelera la salida de las moléculas de glucosa de la sangre, estimulando su entrada en las células del organismo para su utilización como fuente de energía.

Existen dos tipos de diabetes:

TIPO I o insulina dependiente: provocada por la no producción de insulina por las células de los islotes de Langerhans del páncreas. Es decir pacientes que no tienen "la llave". Por ello estos enfermos han de controlar sus niveles de glucosa e inyectárselas periódicamente. Representan el 10% de los casos de diabetes.

TIPO II. Surge en adultos. El páncreas produce insulina, pero o no produce lo suficiente o el cuerpo no responde a su acción. Es decir pacientes que tienen la "llave defectuosa", siendo no insulina dependientes.

Uno de los síntomas de la Diabetes es la gran cantidad de orina eliminada cada día. Otros síntomas son: hambre y sed excesivas, y degeneración lenta de los tejidos del cuerpo. Finalmente llega la inconsciencia y la muerte. Para la época de 1700 los médicos llamaron a esta enfermedad "Diabetes Mellitus" (Dm ). La palabra mellitus significa "miel", "dulce", e indicaba que la orina de los diabéticos contenía glucosa. Las personas diabéticas pierden glucosa por la orina. Bernardo A. Houssay (Premio Nobel de Medicina 1947) demostró que la "diabetes mellitus" se debe no solamente a insuficiencia de la insulina, si no que también está relacionada con el funcionamiento del lóbulo anterior de la hipófisis. Entonces podemos definir la diabetes como una enfermedad provocada por un desorden en el metabolismo de la glucosa.

La insulina es una macromolécula proteica cuya estructura es muy similar en la vaca, la oveja, el caballo, el cerdo, la ballena y el hombre. Sólo hay unas variaciones en la disposición de los aminoácidos en la molécula. Afortunadamente el hombre puede usar la insulina de los animales domésticos. Por ser la insulina una macromolécula proteica no se puede administrar por vía oral, porque se digiere en el aparato digestivo transformándose en aminoácidos, sino por inyecciones, es decir directamente en el torrente sanguíneo. Pero actualmente se inventó un dispositivo que permite vaporizar la insulina y ser aspirada a través de las fosas nasales y la boca, y así en forma de gas pasa a los alvéolos pulmonares y de allí directamente a la sangre.

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